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17ago/103

SECUELAS DE LA PICADURA DE VIUDA NACE UN NUEVO ESPECIMEN ADMIRABLE DE LA “VIUDA BLANCA” DEL BOSCO A LA “VIUDA NEGRA”

VIUDA NEGRA 1

Esa pequeña semilla, esa dulce esperanza…

De las entrañas de la mágica heladera Siam antigua del Bosco surgió la viuda blanca, como un árbol navideño con doce borlas por esqueje, sus flor, tal vez el botón tallado de un artesano, un caramelo ácido nevado con matices a moras. Sola como un iceberg en altamar, su criador jamás había encontrado la gota de polen en el desierto de hielo. Pero estaba ella, una elegida capaz de concretar el milagro. Una bananita a cambio de una semillita.

Las probabilidades que terminara en mis manos tal vez era de una en un millón, pero es hermoso acostumbrarse a que se cumplan las cosas cuasi-imposibles. Una copa, un pequeño botoncito, un jurado, una noche especial. En el preciso segundo antes de entrar en el picachu descuartizador, se encendió la lámpara de escritorio y justo un rayo de luz iluminó la canasta con el bebé a punto de caer al abismo. Al tomarla con mis dedos comenzó una nueva historia, una nueva estrella en mi cielo cotidiano agrandaba mi sonrisa. Si bien había probado a quien la engendró, no había tenido la dicha de cultivarla, no sabía que tan diferente era el producto de mi semilla al de su madre, hasta que Bosco me pasó un esqueje de la original.

Muchas cualidades comparten, desde su cuantiosa resina, hasta la gran influencia indica a la hora de endurecer los cogollos como terrones de azúcar y convertirlas en moras salvajes.

Luego de criar a ambas, he encontrado algunas diferencias llamativas, de manera tal que hoy he bautizado a su descendiente la “viuda negra”.

Debido a que estaba en una heladera cerrada libre de contaminación masculina, esa semilla encontrada de la viuda blanca es casi con seguridad producto de una pequeña bananilla que la trajo al mundo. La ciencia dice que sus cromosomas son idénticos al no haber genes del padre involucrados, por tanto la planta debería crecer casi como un esqueje. Pero aquí es donde comienza a jugar un gran papel la adaptabilidad.

El maestro de la Siam cultiva hace años la viuda en una heladera con la sincronización de un relojero. Nunca supera las macetas de 4 litros ni sus plantas dan menos ni más que 12 capullos, como si fueran los apóstoles sentados alrededor de una mesa redonda.

Cada esqueje que ingresa a la heladera fue obtenido tomado de la planta anterior. En cambio la primogénita viuda negra fue criada en una maceta de 20lts entre dos sodios de 400w, y de semilla. Los esquejes de la viuda blanca estaban acostumbrados a ese medio ambiente, por eso el primer esqueje de Bosco por más que recibió el mismo tratamiento alimenticio y lumínico que su hija, no varió en tamaño y estructura floral. Doce moras gordas en una planta no tan alta ni tan verde oscuro como la viuda negra. Mucho más pequeña que su hija, la bosquiana espera con el tiempo ir adaptándose a su nuevo hábitat. Sus puntos altos son la resina y el sabor a caramelo ácido. Una cuestión a mejorar sería aumentar su producción y la resistencia a las arañas rojas. Su hija la viuda negra es más grande y doblemente productora, además de ser más resistente a las plagas. Pero no es tan aromática y ácida como su madre, dos puntos muy importantes también a tener en cuenta. La black se pone a final de flora muy oscura con tonos violáceos, pero al mismo tiempo, es muy sensible a la contaminación lumínica. Esto a veces provoca el crecimiento de un par de bananillas cercana a la cosecha que son utilizadas sabiamente. Ambas son altamente resinosas, pero por sobre todo, ambas pican y voltean muñecos como cañoncito Goliat a soldadito de plástico. El último que fue picado con la viuda negra lo sintió en cámara luego de comer un brownie elaborado con manteca extraída con sus pequeñas hojas parecidas a zucaritas. Dios me las mandó justo ahora para ayudarme con la artritis, cualquiera de las dos viudas son muy aptas para elaborar con sus hojas y alcohol un eficiente preparado para frotar las manos y aliviar el dolor y la rigidez. También es muy benéfico agregar al preparado aceite de oliva, eucalipto y alcanfor.

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